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Dina Robin, El Cirné, Isla de Francia... tres nombres para una misma tierra. Una tierra cuyas orillas se enriquecieron gracias a los exploradores venidos desde la otra punta del mundo. Una tierra cuyos paisajes variados y colores dispares sedujeron a aventureros y mercaderes. La isla Mauricio se caracteriza por una especie de melting pot donde cada uno se nutre del otro. Un lugar de intercambios y de encuentros en el corazón del océano Índico. Un lugar generoso. Y aquí, se halla La Palmeraie, auténtico riad, a orilla de la playa de Palmar, en la costa este de la isla.
La Palmeraie, una alquimia única
Imponente y majestuosa, la gran puerta se abre y da la bienvenida al viajero. Aquí y allá unas palmeras, un estanque. Y detrás... una suntuosa mansión de estilo árabe. Un oasis de tranquilidad y frescura donde predominan los juegos de luces y las miradas. Juegos de tierra y de mar. Ligeras velas que dejan adivinar la laguna con sus aguas de jade y turquesas. Colores cálidos y llenos de sol que pasan del azul intenso al clásico naranja mauritano, sobriedad de los lugares y de las formas geométricas. Belleza y pureza de los materiales naturales. La Palmeraie posee una alquimia única en Mauricio que crea una atmósfera dulce e íntima. En Palmar, en la costa este de la isla, entre la cultura andaluza y la tradicional de Mauricio, La Palmeraie invita a sus huéspedes a una nueva quietud. Un vaso de té de menta para desearle la bienvenida… su estancia en este riad de Mauricio comienza.


